¿Licencia para matar?

bebé recién nacido

En la antigüedad la realización de abortos era un método generalizado para el control de natalidad. Después fue restringido o prohibido por la mayoría de las religiones, pero no se consideró una acción ilegal hasta el siglo XIX. El aborto se prohibió para proteger a las mujeres de intervenciones quirúrgicas que, en aquella época, no estaban exentas de riesgo; la única situación en la que estaba permitida su práctica era cuando peligraba la vida de la madre. En ocasiones también se permitía el aborto cuando había riesgos para la salud materna.

Durante el siglo XX la legislación ha liberalizado la interrupción de embarazos no deseados en diversas situaciones médicas, sociales o particulares. Los abortos por voluntad expresa de la madre fueron legalizados primero en la Rusia pos revolucionaria de 1920; posteriormente se permitieron en Japón y en algunos países de la Europa del Este después de la II Guerra Mundial. A finales de la década de 1960 la despenalización del aborto se extendió a muchos países. Las razones de estos cambios legales fueron de tres tipos: 1) el infanticidio y la mortalidad materna asociada a la práctica de abortos ilegales; 2) la sobrepoblación mundial; 3) el auge del movimiento feminista. Hacia 1980, el 20% de la población mundial habitaba en países donde la legislación sólo permitía el aborto en situaciones de riesgo para la vida de la madre. Otro 40% de la población mundial residía en países en los que el aborto estaba permitido en ciertos supuestos —riesgo para la salud materna, situaciones de violación o incesto, presencia de alteraciones congénitas o genéticas en el feto— o en situaciones sociales especiales (madres solteras o con bajos ingresos). Otro 40% de la población mundial residía en países donde el aborto estaba liberalizado con las únicas condicionantes de los plazos legales para su realización. El movimiento de despenalización para ciertos supuestos, ha seguido creciendo desde entonces en todo el mundo y ha sido defendido en las conferencias mundiales sobre la mujer, especialmente en la de Pekín de 1995, aunque todavía hay países que sobre todo por razones religiosas se ven presionados a mantener legislaciones restrictivas y condenatorias con respecto al aborto.                                                                       (Encarta 2009)

Pero la protección de la vida humana intrauterina no responde únicamente a motivos religiosos. Claro que nuestra religión, el cristianismo, contribuye a valorar y respetar la vida humana por la condición de hijos de Dios que todos poseemos indistintamente. Pero la defensa de la no despenalización del aborto debe responde también, y en mayor parte, a razones jurídicas, a la Constitución y mucho más allá, al Derecho Natural: AL CONCEPTO DE SER PERSONA. El término persona debe entenderse desde un punto de vista jurídico: ser sujeto de derecho; pero este término estaría vacío si se deja de lado lo natural, porque ser persona no es una creación cultural ni mucho menos la existencia del Derecho que lo regula. Ser persona es una realidad natural en la cual, ontológicamente, todos los hombres poseemos esa misma calidad. No se puede excluir al concebido de esa calificación.

La discusión radica también en el momento en que empieza la vida humana. La vida se inicia desde el momento de la concepción porque nuestro proceso evolutivo es cuantitativo, según van pasando  los meses de la gestación, mas no cualitativo, dejamos de ser algo y pasamos a ser otra cosa. Desde nuestra concepción somos personas, somos seres humanos y siempre lo seremos, esa es nuestra naturaleza. En consecuencia, la legislación no puede cegarse ante una realidad natural del hombre ni puede ir contra este, al contrario debe ser coherente, y en nuestro caso peruano, regirse por el artículo 1° de la Constitución: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”. Todos somos personas, no puede excluirse al concebido de su calidad de persona porque en esa caso ¿que sería el concebido? Y ¿cómo es científicamente su cambio de ser algo para ser persona? ¿Cuánto tiempo dura ese cambio? ¿Es posible y responde a nuestra dignidad y naturaleza esa tipo de cambio de no ser persona a serlo? En verdad todo esto resulta muy contradictorio y su falacia se advierte fácilmente dado que ese supuesto cambio de no ser persona, y por lo tanto sujeto de derecho, a serlo que se da en el concebido no responde al principio filosófico “no se puede pasar del ser al no ser”. Desde el punto de vista lógico el tradicional argumento para la permisión del aborto es absurdo.

Debemos tener muy claro que ninguna circunstancia justifica el aborto, ni la violación, ni el reproche social, ni los problemas congénitos. No podemos ponernos en una posición superior a la que nos ha sido dada para determinar quién tiene derecho a vivir y quién no. Ni podemos regirnos por fines egoístas y sacrificar una vida inocente para continuar con nuestra “vida normal”, sin obstáculos. Nada será normal después de matar a un hijo propio. Y nada bueno obtendremos en nuestra sociedad si consentimos y defendemos el homicidio de los nuestros, de  unas personitas que por ser las más vulnerables deben ser las más protegidas. Pero que, al contrario, son las que responden, sin derecho a defenderse, por la responsabilidad de los más cercanos a protegerlos: sus padres.

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Autor: UNA HUELLA EN EL MUNDO

Soy Rosario de la Fuente y Hontañón, profesora de Derecho romano y Derecho civil. Este Blog lo comencé en el 2010 con un grupo de universitarias de Derecho y Comunicación de la Universidad de Piura, en campus Piura, Perú: Gaby, Luz, Astrid, Fabiana, Claudia y Pierina y que en la actualidad ya son unas excelentes profesionales. Nos interesó mucho el tema del CONGRESO UNIV 2010: "¿Puede el Cristianismo informar una cultura global?", y decidimos trabajar el siguiente tema: "EL POSITIVISMO JURÍDICO COMO AMENAZA A LA DIGNIDAD HUMANA Y EL CRISTIANISMO COMO VÍA DE SOLUCIÓN". Se nos ocurrió la idea de crear este Blog, que titulamos: UNA HUELLA EN EL MUNDO, en relación a la influencia ejercida por el cristianismo desde sus inicios hasta la actualidad, en este mundo global en el que vivimos. Ahora que todas son profesionales, y con mucho éxito, continúo el Blog desde la Facultad de Derecho, en Campus Lima, colocando artículos que ayuden a pensar y actuar, que tanta falta hace para cuidar a la persona desde su concepción hasta su muerte natural.

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